Probablemente, la mayor parte de la gente da mucha importancia al entreno, así como también cuidan la alimentación, pero pocas personas prestan la atención merecida al factor clave, a la pieza más importante, EL DESCANSO.

El descanso lo es todo, es la clave del progreso. Sin suficiente descanso el cuerpo no tendrá la posibilidad de adaptarse o en otras palabras de recuperarse de los daños micro fibrilares causados por los entrenamientos duros e intensos.

Hace falta saber y entender que el entrenamiento no es nada más que un simple estímulo para el crecimiento y progreso.  El descanso en sí, es cuando el cuerpo puede activar sus procesos regenerativos, recuperar las células, las fibras dañadas, limpiar, liberar los músculos sobrecargados de los desechos y recuperar los niveles de glucosa, de aminoácidos activos en los tejidos y en la sangre para la recuperación celular.

Cuando empecé mi andadura era un niño muy delgado con 15 o 16 años, que apenas pesaba unos 50 kg con ropa, era muy inquieto, digamos casi hiperactivo, pero un buen día leyendo un libro sobre la importancia del descanso, comprendí que era fundamental hacerlo.  Así que decidí a partir de entonces, acostarme todos los días a una hora razonable y además me habitué a dormir siestas, y me sentó de maravilla. Notaba como mi cuerpo crecía día a día y pensé, no es por casualidad que los bebes y los niños duerman tanto. Porque cuando duermes y estas en la fase R.E.M. (sueño profundo)  el cuerpo segrega las hormonas imprescindibles para la recuperación celular así  como la hormona del crecimiento y la testosterona.

Considero que hacer una siesta a medio día vale más que tomar cualquier suplemento. Cuando más duro entrena alguien más tiempo de recuperación necesita, no sólo por los músculos sobrecargados y dañados, sino también por el sistema nervioso, por la “mente” sobrecargada.

No olvidemos que cuando entrenamos, no solo trabajan los músculos, sino los mandos centrales que son el cerebro y el sistema nervioso que también tienen su papel más que importante y como tal, es realmente lo que se satura y sobreentrena si no recibe su descanso necesario.

¿Cuánto debes descansar?

Eso es algo que cambia dependiendo de cada persona y de otros factores como la necesidad personal, la edad, la actividad diaria, la calidad del sueño y del descanso, etc. Por eso, lo más conveniente es escuchar al cuerpo e intentar acostarse relativamente temprano y despertarse de manera natural sin despertador y no rompiendo los ciclos naturales del sueño.

Yo personalmente, con 6 horas por las noches me conformo y nunca duermo más de 7 horas, sin embargo, prefiero dormir una siesta siempre que puedo, siento que mi cuerpo recupera mejor durante ese rato en torno a una hora que durmiendo toda la noche. Insisto, todo esto depende de cada persona, porque también hay que tener en cuenta que hay gente a la que la siesta no le sienta bien, cada uno dependiendo de sus necesidades debe proporcionar el descanso necesario e intentar despertarse de manera natural.

También considero bueno dedicar de 15 a 30 minutos diarios al relax. Tumbarse con las piernas hacia arriba escuchando algo de música relajante, nos viene bien para descargar las energías negativas acumuladas, el estrés y recargar las pilas. No necesariamente hace falta dormir metiéndonos en una cama, podemos hacerlo en una silla durante el trabajo, en un banco o incluso en el suelo, da igual donde sea. Hace falta y hay que saber relajarse, desconectar.

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La regla de la conversación calórica, dice:

¡Si corres y puedes andar, anda, si andas y puedes parar, para, si estas parado y puedes sentarte siéntate, si estas sentado y te puedes tumbar, túmbate!”

Yo hice caso, y me convertí en un “oso”. Antes tenía una actitud de roedor, de ardilla o rata, no paraba, no estaba delgado por casualidad, quemaba todas las calorías que comía. Con este cambio de actitud pasé de ser un niño delgado a ser un niño de complexión fuerte pesando entre 75-80 kg. Todos los días de 14:00 a 15:30 dormía mi siesta, me iba entrenar, volvía, cenaba y a las 22:00 me iba a la cama, sin importarme si había algo interesante en la tele. Si hasta las 24:00 no me podía dormir, lo intentaba y sino visualizaba y proyectaba mi cuerpo durante horas, plasmando mis metas, viendo mis triunfos futuros como culturista y así caía todas las noches en un dulce y profundo sueño.

No solo mejoré en los resultados relacionados con mis músculos y fuerza, sino que también en mis resultados del colegio. Si descansaba mi cabeza estaba más dispuesta y más receptiva para absorber las enseñanzas de los profesores y de los estudios.

No esperes tener un buen progreso de tu cuerpo si solo machacas tus músculos y no los tienes mimados. Tratar con mimo significa que como a un herido de guerra hay que cuidarlo, ayudar a reposar y asistirlo para que cuanto antes pueda recuperarse.

Así que, intenta dormir lo suficiente, ¿y cómo sabrás si es suficiente o no? Simplemente intentando despertarte de manera natural y así notarás que durante el día no estas con sueño. Considero que la calidad del sueño influye más que la duración del mismo. Uno puede dormir 8 o incluso 10 horas y sentirse como si no hubiera dormido nada, mientras otras personas durmiendo 4 o 6 horas sentirse perfectamente descansado.

Otra de las cosas que también he visto a través del tiempo, es que hay mucha gente que fuerzan el sueño, se meten en la cama queriendo dormir con la mente acelerada, el cuerpo tenso lleno de todas las energías negativas acumuladas a través del día, enloquecidos por todas las responsabilidades, deberes, miles de decisiones y de pensamientos compulsivos. Por esa razón sería importante que antes de dormir, preparar el cuerpo y la mente para el” buen sueño”. Antes de entrenar calentamos, del mismo modo antes de dormir, aprendamos a soltar toda la tensión, la carga negativa acumulada, ralentizar el motor interno.

 

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